
lunes, mayo 28, 2007

miércoles, mayo 23, 2007

Exiliados del clima
El 60 por ciento de las migraciones ya se produce por motivos relacionados con el medio ambiente: inundaciones, sequías, huracanes. Los refugiados climáticos se cuentan por millones. La cumbre de científicos de París calculó que en un siglo llegarán a 200 millones. Algunos países pueden desaparecer. Cuatro casos de comunidades enteras que deben ser desplazadas.
Subnotas
El lago Chad desaparece
Las Maldivas, contra viento y marea
El país que busca dónde mudarse
Por Cristina Barchi y Rafael Ruiz *
Ahora se habla de refugiado cuando alguien es perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a determinado grupo social o político. Pero con este panorama se habla cada vez más de la necesidad de acotar bien el concepto de refugiado ambiental, de todo aquel que debe dejar su hogar por la degradación del medio natural que lo rodea. Además, aunque todavía no se les concede un estatuto especial, sí se sabe cuáles son los países que sufrirán graves transformaciones debido al clima. De hecho, los primeros exilios ya han comenzado y afectan a decenas de miles de personas.
Todo comenzó a dar un giro radical en 2005. Hasta la terrible devastación de Nueva Orleans por el huracán Katrina, refugiado climático (o ambiental) era un término desconocido por el gran público. Aunque el nombre está en uso desde 1940, muchos no lo oyeron, o no lo creyeron, hasta que lo sufrió un país rico en su propio territorio y los medios de comunicación de todo el mundo comprobaron que el desplazamiento de ingentes mareas humanas es posible no sólo por las guerras o la pobreza, sino también por el recalentamiento planetario. El cambio del clima, aunque azota mucho más a los que tienen menos recursos, empieza a llamar también a la puerta de los poderosos.'
* De El País, de Madrid. Especial para Página/12na 12, B
jueves, mayo 17, 2007

La pasión, según Marai
'Y voy a decirte otra cosa, por si no lo sabías: el amor, si es verdadero, siempre es letal. Ahora me explico: su fin no es la felicidad, el idilio ¨hasta que la muerte nos separe¨, cogidos de la mano paseando bajo los tilos en flor, tras los cuales se vislumbra la mansa luz de la lámpara que refulge en el zaguán de la casa, que nos acoge en sus frescos olores...Esa es la vida, pero no es el amor'.
'La pasión no tiene nada de fiesta. Esa fuerza sombría que crea y destruye el mundo sin cesar no pregunta nada a aquellos a quienes toca, no quiere saber si les gusta o no, no le importan mucho los sentimientos humanos. Lo da y pretende todo: exige un impulso incondicional que se alimenta de la misma energía primordial que la vida y la muerte. No hay otro modo de conocer una pasión de verdad...'
('La mujer justa' Sandor Marai)



