sábado, noviembre 20, 2010








¿Adán y Eva eran negros?

En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora, las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo, pero todos somos africanos emigrados, hasta los blancos blanquísimos vienen del África.

Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común, porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.

( 'Espejos, una suerte de historia universal'. E. Galeano)








Condenado a buscar

El amor esquivo, la geografía de su ausencia, un aroma sin flor.
Dicen que la vieron en una fiesta justo cuando la la avenida Córdoba desemboca en una curva hacia Alvarez Thomas.
Que bailaba abrazada a su melancolía. Que estaba sola, con un ticket de avión en la cartera y desprovista de enojos.
¿Perder una mujer en un descuido? ¿Quién podría?
Otros dicen que la encontraron en el cementerio e la Chacarita poniendo flores en la tumba de su vieja.
Lloraba, cuentan que lloraba. Yo no les creo, hay buenos bares allí.
El barrio funebrero tiene tantos recovecos como esquinas. Lugares donde perderse sin saberlo.
Pozos de placer o de dolor a bajo precio. También hay árboles, casas bajas, antiguas construcciones.
Una amiga dice que la saludó en la Estación Lacroze. Venía del parque aferrada a un turista italiano, reía como loca.
Esa mujer tiene la consistencia del viento. La temeridad de un pirata. La desición de un suicida.
Hasta ahora mi única certeza es el sonido de sus tacos en la acera, alejándose.
('Mapas par perderse' - 2010- R. Sietecase/Sanchéz Fantino)

domingo, noviembre 07, 2010









'El vecino de Hikmet'

Sé lo que va a decir:
Que para que la muerte sea justa,
es preciso que la vida sea justa.
(Nazim Hikmet)

Soy turco
nacido en la bella Estambul
sobreviviente asilado en un oscuro albergue de una ciudad
incendiada de Alemania.
No conocí a mi vecino Nazim Hikmet
pero sus versos estaban escritos en la pared del cuarto
que quemaron los nazis.
Soy negro
Mujer
Judío en Berlín
Palestino en un barrio de Jerusalén Oriental
Cabecita negra afuera de la disco
Rumano de ojos negros
Mozo de bar
Homosexual
Marroquí piel de noche, vendedor de carteras
en la estación terminal
Argelino durmiendo en el metro de París
Favelado en un morro de Río
Argentino en Madrid
Bosnio de nueve años en Sarajevo
Squotter en Londres
Ferroviario sin tren
Estibador en Rosario
Enfermo de Sida
Marxista
Preso en Coronda
y católico en Irlanda.
Soy viuda
Puta en Foz do Iguazú
Campesino en Perú
Cantante de rock en Santiago de Chile
Interno de Oliveros
Ex combatiente de Malvinas
Adolescente en Irán
Soy Salman Rushdie oculto tras su sombra
Villero
Mendigo en San Telmo
Abrepuerta de taxis
Soy toba
Falopero
Esquimal
Jubilado docente
Sepulturero en El Salvador
Camionero de Salta a Tucumán
Extra de telenovelas
Coreano e el Once
Boletero de cine
Despedido de Acindar
Soy enfermero
Madre de Plaza deMayo
Centrofoward con fractura de tibia y peroné.

Soy turco
nacido en la bella Estambul
antes Constantinopla
y antes de antes Bizancio.

Soy mi abuelo
vecino de Hikmet
a quien no conocí
pero escribí sus versos en un vieja media.

(Reynaldo Sietecase - 'Fiesta Rara', 1996)

viernes, noviembre 05, 2010









" Sólo al perderse se conoce. Dijo: sólo al perderse se conoce - y rió de su ataque de Vizcacha. Pero insistió: sólo al perderse se conoce. En general, pensó: porque el que sigue los caminos conocidos solamanente confima, nunca aprende. En la ciudad, pensó: porque llevaba años diciendo que, cuando quería conocer una ciudad, trataba de perderse en ella, años diciendo que era una lástima que no siempre supiera perderse en su ciudad, años diciendo que, por defnición, su ciudad era aquella donde no sabía perderse: que para terminar de conocer su ciudad, debía encontrar la forma de perderse en ella. Y pasaron esos años hasta que alguien le dijo que un filósofo alemán, un clásico del siglo XX, lo había dejado por escrito: perderse en las ciudades. Además le contaron que Walter Benjamin se había matado cuando descubrió que no podría escapar -y creyó que había entendido algo. Quizá fue entonces cuando terminó de saber que, para perderse, no precisaba perder el rumbo sino la voluntad de repetir, de quedarse agarradito a la certeza'.

(fragmento de 'Ciudad de perdidos', de Martín Caparrós', en 'Mapas para perderse' - R. Sietecase-H.Sánchez Fantino, 2010)

" La locura es repetir lo mismo, una y otra vez, esperando diferentes resultados"
(Albert Einstein )

jueves, noviembre 04, 2010









'A la deriva'

' Dibujos que duran nada
Promesas de amor eterno
Brazadas contra los sueños
Hilos azules
espejos del cielo
en la correntada
Suspiros frente al rio
que viaja sin saberlo.
mapas del agua.'

( 'Mapas para perderse' - Reynaldo Sietecase - Horacio Sánchez Fantino, 2010)









Milongas

'Juegos de seducción. Caricias al compás del dos por cuatro.
El tango es un misterio dibujado con los pies.
Una manera de entender que todo es tan fugaz que no merece excusas.
La conocí en La Ideal, bailamos casi por casualidad. En una distracción la besé en La Viruta.
Mis manos fueron el timón de la lujuria, sus piernas conducían al abismo.
En Gricel prometí lo imposible para que no me dejara. Fuimos pareja y unidad.
Pez y carnada. La perdí en El Fulgor. "Ahora vuelvo", me dijo.
Su vestido de raso, sus zapatos en rojo, regresan a mis ojos como una maldición.
"Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamiento".
Condenado a danzar son su sombra por los siglos de los siglos,
descubro que el bandoneón quiere decir: no abandone.'
( de 'Mapas para perderse', Reynaldo Sietecase-Horacio Sanchez Fantino, 2010)









Creación de los mapas

' Hace quince mil años, como todos los días, los machos salieron a cazar.
Hace quince mil años, soberbios en su brutalidad. Con sus garrotes y sus pelos.
Torpes pero decididos a todo, fueron por la comida. Todos menos uno.
Alguien, ese día, decidió quedarse en la cueva. Alguien decidió la soledad, el riesgo de la quietud.
Había preparado sus menjunjes y sus pequeñas herramientas de hueso y cerdas.
Ese día, alguien se quedó a pintar. De esa mano temblorosa, nació el primer dibujo.
De su alucinado corazón, los colores. De sus pocas certidumbres, los primeros mapas.
Cuando todos salieron a cazar. Él se quedó en la caverna.
¿Por qué lo hizo?'
(De 'Mapas para perderse'- Reynaldo Sietecase, 2010)