viernes, julio 07, 2006







Besos
(estracto de 'Escrito en la piel', Rev. 'Latido', nº23 - R. Sietecase)

1.Nadie sabe los kilómetros de piel que ha recorrido.

22. En una carta que nunca me llegó, E. me contó que Jorge Luis Borges propuso: "Vamos a suponer que sólo tuviéramos un sentido, en lugar de cinco...". El gran ciego se refería al oído y dice que con ese artilugio obtendríamos la medición del tiempo. En esa línea se apropia de su idea y agrega: si tuviéramos un solo sentido y fuese el tacto, obtendríamos el tiempo y el espacio. Las caricias requieren tiempo y espacio para sus recorridos. Por eso el beso es a las caricias como el punto al párrafo. Como el silencio a la música. Un estallido de pasión, la interrupción que se decide para poder continuar.

23. Están también los besos imperdonables. Los besos que no nos atrevimos a dar. Los besos que perdimos por pudor o falta de coraje. Esos gestos que no sabremos a qué sitio del amor podrían habernos conducido. Mi amigo Sabina es un especialista en besos. Aunque las malas lenguas -si es que existen malas lenguas cuando se habla de besos- aseguran que sus mejores son los de despedida, yo estoy convencido de que se luce como torero con los besos robados. "Es mentira que sepan a vinagre los besos sin amor", dijo alguna vez Joaquín, como si fuese un catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid. Y él, que ya ha cantado sobre todas las formas del abandono, aclara ante el verdadero amor: "Tú que tanto has besado/ tú que me has enseñado/ sabes mejor que yo que hasta los huesos/ sólo calan los besos/ que no has dado".

24. Nunca hay que anunciar un beso. Hay cosas que se dicen y cosas que se hacen. En la desafortunada frase tengo ganas de besarte se puede perder la partida. Durante mucho tiempo, cuando ya me había nacido poeta, utilicé unos versos de Miguel Hernández para llegar a los labios de incautas y sensibles: "Boca que arrastra mi boca/ boca que me has arrastrado/ boca que vienes de lejos/ a iluminarme de rayos./ Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco/ boca poblada de bocas/ pájaro lleno de pájaros".No hay peor ayuno que la falta de besos. Los labios se agrietan, el alma se encoge y la muerte encuentra campo orégano para sus soplidos siniestros.

25. Hay que besarse mientras quede aliento. Pero cuidado: nunca digas esta boca es mía.