
Hace muchos años, un amigo escribió sobre algo que le planteaba una…gran disyuntiva y que usó en un juego de palabras para escribir un poema: ¿Lengua o labios?. Cuando leí aquel texto, este me disparo otra disyuntiva, ¿la razón o la pasión? Y escribí este texto, también hace muchos años, que obviamente no pretende ser un poema:
La razón y la pasión
(Gaby, 1997)
¿La razón o la pasión?
La pasión!...Pero mire que la razón...
No, no, no! definitivamente la pasión.
La pasión es desmesurada, profunda,
no es cientificista, no se puede explicar,
nos toma por completo.
Nos conecta con lo más primario
de nosotros mismos
nos lleva a los abismos y a la gloria.
Nos refleja enteros y nos hace más completos.
Sí, pero la pasión
es descontrolada, puede ser inoportuna, autodestructiva...
Entonces...entonces, ve usted, la razón.
La razón es poderosa, estructurada,
nos permite, al menos sentir, que llevamos el timón de nuestra vida.
¿Se puede amar racionalmente?
Claro, nos permite cuidarnos, protegernos,
saber de antemano, que el dolor nunca será demasiado.
Saber que nada nos va a afectar más de lo deseado.
La razón es prudente, previsora, realista, hasta cordial.
Pero...bueno...la razón me gusta.
Nos permite llevar cierto orden, darle a todo un sentido,
no tocar los extremos, eso puede ser muy peligroso.
A cierta altura de la vida, se espera que uno actue racionalmente.
Uno mismo lo espera.
Pero...la pasión es dulce
es el condimento de la vida
es como flotar a veces
y otras sentirse profundamente enraizado
con alguien o algo,
es sentirse visceralmente a uno mismo.
Y...pasión y razón,
¿nunca se ponen de acuerdo?
Es difícil...
A veces hasta nos cuesta unir lo que sentimos con lo pensamos,
imagínese ! unir la pasión con la razón... !
Entonces...
¿la razón o la pasión?
Las dos.
La razón y la pasión
(Gaby, 1997)
¿La razón o la pasión?
La pasión!...Pero mire que la razón...
No, no, no! definitivamente la pasión.
La pasión es desmesurada, profunda,
no es cientificista, no se puede explicar,
nos toma por completo.
Nos conecta con lo más primario
de nosotros mismos
nos lleva a los abismos y a la gloria.
Nos refleja enteros y nos hace más completos.
Sí, pero la pasión
es descontrolada, puede ser inoportuna, autodestructiva...
Entonces...entonces, ve usted, la razón.
La razón es poderosa, estructurada,
nos permite, al menos sentir, que llevamos el timón de nuestra vida.
¿Se puede amar racionalmente?
Claro, nos permite cuidarnos, protegernos,
saber de antemano, que el dolor nunca será demasiado.
Saber que nada nos va a afectar más de lo deseado.
La razón es prudente, previsora, realista, hasta cordial.
Pero...bueno...la razón me gusta.
Nos permite llevar cierto orden, darle a todo un sentido,
no tocar los extremos, eso puede ser muy peligroso.
A cierta altura de la vida, se espera que uno actue racionalmente.
Uno mismo lo espera.
Pero...la pasión es dulce
es el condimento de la vida
es como flotar a veces
y otras sentirse profundamente enraizado
con alguien o algo,
es sentirse visceralmente a uno mismo.
Y...pasión y razón,
¿nunca se ponen de acuerdo?
Es difícil...
A veces hasta nos cuesta unir lo que sentimos con lo pensamos,
imagínese ! unir la pasión con la razón... !
Entonces...
¿la razón o la pasión?
Las dos.














































