jueves, enero 06, 2011









" Los volcanes aparecieron frente a los ojos de Isabel mientras el tren llegaba a la estación de Puebla, y desde entonces quiso reverenciarlos. No se atrevió siquiera a preguntarse las razones de su atracción por ellos. Le bastó su imponente belleza para considerarlos cosa sagrada, le bastó saber que ya estaban ahi mismo millones de años antes de que la especie humana llegara al mundo. Impávidos y heroicos, insaciables y remotos. Ellos si que mandaban en México, nadie que se pusiera bajo su amparo estaría sólo en estas tierras."

" - Y dice - comenzó Isabel detenida junto a la mecedora que Corzas puso sobre un prado - : Yo, Isabel Arango Priede, me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contradecida. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis dias."

"... Es ley bailar de amores, embrigarse, ir al cielo con zapatos y sin futuro, no tener miedo de morirse, ni de estar vivo.
- ¿Es ley? - preguntó Isabel.
- La única ley tangible que conozco - dijo Corzas - Es ley que de puro enamorado se llegue a no sentir hambre, ni cansancio, a no tratar con el tiempo y sus desmanes, a ser dueño de la luz y de la noche. Salud, mi niña, por todos los amores que han de beber en ti, por la pena y la gloria que te esperan."

"- Cómo te quiero, Corzas. Me doy miedo - dijo Isabel deteniéndose en él para tomarse un pie con la mano y levantarlo junto con la pierna toda a la altura de su cabeza. Luego giró sobre el otro pie hasta tenerlo enfrente y lo besó sin bajar la pierna ni temblar - ¿Me haces el amor? - preguntó. - Estoy a tus órdenes, niña - dijo Corzas. "

" - Yo diría que quien ha merecido la dicha, puede soportar la desgracia, y que toda emoción santifica.
- Yo no quiero santificarme- dijo Isabel, derrotada.
- Pero quisiste el cielo. No hay cielo eterno. Ahora tienes que soportar el desfalco de perderlo. Pero la tierra también tiene sus encantos. Te voy a dar una probadita de alguno.
Prudencia Migoya se levantó a calentar una sopa de hongos y flores de calabaza. La puso frente al duelo de Isabel con una cesta de tortillas y un cazo de salsa verde."

( Fragmentos de ' Ninguna eternidad como la mia', de Angeles Mastretta)











" Ni Marcel ni Art se han dado cuenta ayer de que Johny no estaba loco cuando se sacó los zapatos en la sala de grabación. Johny necesitaba en ese instante tocar el suelo con su piel, atarse a la tierra de la que su música era una confirmación y no una fuga. Porque también siento esto en Johny, y es que no huye de nada, no se droga para huir como la mayoría de viciosos, no toca el saxo para agazaparse detrás de un foso de música, no se pasa semanas encerrado en clínicas psiquiatricas para sentirse al abrigo de las presiones que es incapaz de soportar. Hasta su estilo, lo más auténtico en él, ese estílo que merece nombres absurdos sin necesitar de ninguno, prueba que el arte de Johny no es una sustitución ni una completación. Johny ha abandonado el lenguaje hot más o menos corriente hasta hace diez años, porque ese lenguaje violentamente erótico era demasiado pasivo para él. En su caso, el deseo se antepone al placer y lo frustra, porque el deseo le exige avanzar, buscar, negando por adelantado los encuentros fáciles del jazz tradicional. Por eso, creo, a Johny no le gustan gran cosa los blues , donde el masoquismo y las nostalgias.."

"Y cuando Johny se pierde como esta noche en la creación continua de su música, sé muy bien que no está escapando de nada. Ir a un encuentro no puede ser nunca escapar, aunque releguemos cada vez el lugar de la cita; y en cuanto lo que pueda dejar atrás, Johny lo ignora o lo desprecia soberanamente."

" Es curioso, ha sido necesario escuchar esto, a Amorous , para que yo me diera cuenta de que Johny no es una víctima, no es un perseguido como lo cree todo el mundo..." " Ahora sé que no es así, que Johny persigue en vez de ser perseguido, que todo lo que lo está ocurriendo en la vida son azares del cazador y no del animal acosado. Nadie puede saber qué es lo que persigue Johny, pero es así, está ahí, en Amorous, en la marihuana, en sus absurdos discursos sobre tanta cosa, en las recaídas, en el librito de Dylan Thomas, en todo lo que el pobre diablo que es Johny y que lo agranda y lo convierte en un absurdo viviente, en un cazador sin brazos y sin piernas, en una liebre que corre tras un tigre que duerme."

(Fragmentos de 'El perseguidor', de Julio Cortazar)

miércoles, enero 05, 2011











"Bruno, ese tipo y todos los otros tipos de Camarillo estaban convencidos. ¿De qué, quieres saber? No sé, te juro, pero estaban convencidos. De lo que eran, supongo, de lo que valían, de su diploma. No, no es eso. Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro. Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador, colándose a si mismo...Pero ellos eran la ciencia americana, ¿comprendes Bruno? El guardapolvo los protegía de los agujeros; no veían nada, aceptaban lo ya visto por otros, se imaginaban que estaban viendo. Y naturalmete no podían ver los agujeros, y estaban muy seguros de sí mismos, convencidisimos de sus recetas, sus jeringas, su maldito psicoanálisis, sus no fume, y sus no beba... Ah, el día en que pude mandarme mudar, subir al tren, mirar por la ventanila cómo todo se iba para atrás, se hacía pedazos, no sé si has visto cómo el paisaje se va rompiendo cuando lo miras alejarse...."

" -Lo que pasa es que se creen sabios- dice de golpe- Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas o a mí. Yo no sé que se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En verdad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Esas son las dificultades, las grandes dificultades. Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarse frío durante media hora."

(Fragmentos de "El Perseguidor", de Julio Cortazar)

miércoles, diciembre 22, 2010

Nuevo Año


jueves, diciembre 16, 2010








" Ha um tempo em que é preciso abandonar as roupas usadas, que já tem forma do nosso corpo, e esquecer os nossos caminhos, que nos levam sempre aos mesmos lugares.

É tempo da travesia: e, se nao ossamos fazê-la, teremos ficado, para sempre, à margem de nós mesmos"
(Fernando Pessoa)

sábado, noviembre 20, 2010








¿Adán y Eva eran negros?

En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora, las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo, pero todos somos africanos emigrados, hasta los blancos blanquísimos vienen del África.

Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común, porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.

( 'Espejos, una suerte de historia universal'. E. Galeano)








Condenado a buscar

El amor esquivo, la geografía de su ausencia, un aroma sin flor.
Dicen que la vieron en una fiesta justo cuando la la avenida Córdoba desemboca en una curva hacia Alvarez Thomas.
Que bailaba abrazada a su melancolía. Que estaba sola, con un ticket de avión en la cartera y desprovista de enojos.
¿Perder una mujer en un descuido? ¿Quién podría?
Otros dicen que la encontraron en el cementerio e la Chacarita poniendo flores en la tumba de su vieja.
Lloraba, cuentan que lloraba. Yo no les creo, hay buenos bares allí.
El barrio funebrero tiene tantos recovecos como esquinas. Lugares donde perderse sin saberlo.
Pozos de placer o de dolor a bajo precio. También hay árboles, casas bajas, antiguas construcciones.
Una amiga dice que la saludó en la Estación Lacroze. Venía del parque aferrada a un turista italiano, reía como loca.
Esa mujer tiene la consistencia del viento. La temeridad de un pirata. La desición de un suicida.
Hasta ahora mi única certeza es el sonido de sus tacos en la acera, alejándose.
('Mapas par perderse' - 2010- R. Sietecase/Sanchéz Fantino)

domingo, noviembre 07, 2010









'El vecino de Hikmet'

Sé lo que va a decir:
Que para que la muerte sea justa,
es preciso que la vida sea justa.
(Nazim Hikmet)

Soy turco
nacido en la bella Estambul
sobreviviente asilado en un oscuro albergue de una ciudad
incendiada de Alemania.
No conocí a mi vecino Nazim Hikmet
pero sus versos estaban escritos en la pared del cuarto
que quemaron los nazis.
Soy negro
Mujer
Judío en Berlín
Palestino en un barrio de Jerusalén Oriental
Cabecita negra afuera de la disco
Rumano de ojos negros
Mozo de bar
Homosexual
Marroquí piel de noche, vendedor de carteras
en la estación terminal
Argelino durmiendo en el metro de París
Favelado en un morro de Río
Argentino en Madrid
Bosnio de nueve años en Sarajevo
Squotter en Londres
Ferroviario sin tren
Estibador en Rosario
Enfermo de Sida
Marxista
Preso en Coronda
y católico en Irlanda.
Soy viuda
Puta en Foz do Iguazú
Campesino en Perú
Cantante de rock en Santiago de Chile
Interno de Oliveros
Ex combatiente de Malvinas
Adolescente en Irán
Soy Salman Rushdie oculto tras su sombra
Villero
Mendigo en San Telmo
Abrepuerta de taxis
Soy toba
Falopero
Esquimal
Jubilado docente
Sepulturero en El Salvador
Camionero de Salta a Tucumán
Extra de telenovelas
Coreano e el Once
Boletero de cine
Despedido de Acindar
Soy enfermero
Madre de Plaza deMayo
Centrofoward con fractura de tibia y peroné.

Soy turco
nacido en la bella Estambul
antes Constantinopla
y antes de antes Bizancio.

Soy mi abuelo
vecino de Hikmet
a quien no conocí
pero escribí sus versos en un vieja media.

(Reynaldo Sietecase - 'Fiesta Rara', 1996)

viernes, noviembre 05, 2010









" Sólo al perderse se conoce. Dijo: sólo al perderse se conoce - y rió de su ataque de Vizcacha. Pero insistió: sólo al perderse se conoce. En general, pensó: porque el que sigue los caminos conocidos solamanente confima, nunca aprende. En la ciudad, pensó: porque llevaba años diciendo que, cuando quería conocer una ciudad, trataba de perderse en ella, años diciendo que era una lástima que no siempre supiera perderse en su ciudad, años diciendo que, por defnición, su ciudad era aquella donde no sabía perderse: que para terminar de conocer su ciudad, debía encontrar la forma de perderse en ella. Y pasaron esos años hasta que alguien le dijo que un filósofo alemán, un clásico del siglo XX, lo había dejado por escrito: perderse en las ciudades. Además le contaron que Walter Benjamin se había matado cuando descubrió que no podría escapar -y creyó que había entendido algo. Quizá fue entonces cuando terminó de saber que, para perderse, no precisaba perder el rumbo sino la voluntad de repetir, de quedarse agarradito a la certeza'.

(fragmento de 'Ciudad de perdidos', de Martín Caparrós', en 'Mapas para perderse' - R. Sietecase-H.Sánchez Fantino, 2010)

" La locura es repetir lo mismo, una y otra vez, esperando diferentes resultados"
(Albert Einstein )

jueves, noviembre 04, 2010









'A la deriva'

' Dibujos que duran nada
Promesas de amor eterno
Brazadas contra los sueños
Hilos azules
espejos del cielo
en la correntada
Suspiros frente al rio
que viaja sin saberlo.
mapas del agua.'

( 'Mapas para perderse' - Reynaldo Sietecase - Horacio Sánchez Fantino, 2010)









Milongas

'Juegos de seducción. Caricias al compás del dos por cuatro.
El tango es un misterio dibujado con los pies.
Una manera de entender que todo es tan fugaz que no merece excusas.
La conocí en La Ideal, bailamos casi por casualidad. En una distracción la besé en La Viruta.
Mis manos fueron el timón de la lujuria, sus piernas conducían al abismo.
En Gricel prometí lo imposible para que no me dejara. Fuimos pareja y unidad.
Pez y carnada. La perdí en El Fulgor. "Ahora vuelvo", me dijo.
Su vestido de raso, sus zapatos en rojo, regresan a mis ojos como una maldición.
"Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamiento".
Condenado a danzar son su sombra por los siglos de los siglos,
descubro que el bandoneón quiere decir: no abandone.'
( de 'Mapas para perderse', Reynaldo Sietecase-Horacio Sanchez Fantino, 2010)









Creación de los mapas

' Hace quince mil años, como todos los días, los machos salieron a cazar.
Hace quince mil años, soberbios en su brutalidad. Con sus garrotes y sus pelos.
Torpes pero decididos a todo, fueron por la comida. Todos menos uno.
Alguien, ese día, decidió quedarse en la cueva. Alguien decidió la soledad, el riesgo de la quietud.
Había preparado sus menjunjes y sus pequeñas herramientas de hueso y cerdas.
Ese día, alguien se quedó a pintar. De esa mano temblorosa, nació el primer dibujo.
De su alucinado corazón, los colores. De sus pocas certidumbres, los primeros mapas.
Cuando todos salieron a cazar. Él se quedó en la caverna.
¿Por qué lo hizo?'
(De 'Mapas para perderse'- Reynaldo Sietecase, 2010)

martes, septiembre 21, 2010


PRIMAVERA FELIZ!

jueves, agosto 12, 2010

Los Esteros (Pcia Corrientes - Agosto 2010)






























































jueves, mayo 13, 2010









O Quereres
Composição: Caetano Veloso


Onde queres revólver, sou coqueiro
E onde queres dinheiro, sou paixão
Onde queres descanso, sou desejo
E onde sou só desejo, queres não
E onde não queres nada, nada falta
E onde voas bem alto, eu sou o chão
E onde pisas o chão, minha alma salta
E ganha liberdade na amplidão
Onde queres família, sou maluco
E onde queres romântico, burguês
Onde queres Leblon, sou Pernambuco
E onde queres eunuco, garanhão
Onde queres o sim e o não, talvez
E onde vês, eu não vislumbro razão
Onde o queres o lobo, eu sou o irmão
E onde queres cowboy, eu sou chinês

Ah! Bruta flor do querer
Ah! Bruta flor, bruta flor

Onde queres o ato, eu sou o espírito
E onde queres ternura, eu sou tesão
Onde queres o livre, decassílabo
E onde buscas o anjo, sou mulher
Onde queres prazer, sou o que dói
E onde queres tortura, mansidão
Onde queres um lar, revolução
E onde queres bandido, sou herói

Eu queria querer-te amar o amor
Construir-nos dulcíssima prisão
Encontrar a mais justa adequação
Tudo métrica e rima e nunca dor
Mas a vida é real e de viés
E vê só que cilada o amor me armou
Eu te quero (e não queres) como sou
Não te quero (e não queres) como és

Ah! Bruta flor do querer
Ah! Bruta flor, bruta flor

Onde queres comício, flipper-vídeo
E onde queres romance, rock’n roll
Onde queres a lua, eu sou o sol
E onde a pura natura, o inseticídio
Onde queres mistério, eu sou a luz
E onde queres um canto, o mundo inteiro
Onde queres quaresma, fevereiro
E onde queres coqueiro, eu sou obus

O quereres e o estares sempre a fim
Do que em mim é de mim tão desigual
Faz-me querer-te bem, querer-te mal
Bem a ti, mal ao quereres assim
Infinitivamente pessoal
E eu querendo querer-te sem ter fim
E, querendo-te, aprender o total
Do querer que há e do que não há em mim