
Cartas del obsedido
III
('Cierta curiosidad por las tetas', 1989, R. Sietecase)
‘Niego tu voz tu cuerpo tu lenguaje
te niego sobre la negación de mis propios despojos
como ese viejo soberbio equivocado
que rechaza los brazos
no voy a renunciar al sabor extenuante de tu boca
ni a la fugacidad de tu mano cegadora
no dejaré que empujes mi espalda hacia el olvido
me quedaré a morir junto a tu orilla
en el naufragio circular de tu cintura
te niego en la afirmación honesta
y temerosa de mi sangre
y como Pedro espero alborozado
el lentísimo cantar del tercer gallo
te niego
no existe nombre que pueda arrancarme de tus ojos’.