sábado, agosto 19, 2006








“- Mañana llegan de México unos enviados de Madero a intentar que Serdán abandone su idea de la rebelión armada y se limite a combatir con la ley.
- No creo que logren nada- Dijo Diego- ¿quién convence a ese montón de pasiones? Quiere ser héroe, y eso es muy peligroso. Los héroes no traen con ellos sino dictaduras. Hay que ver en qué se ha convertido ese gran héroe de la república que fue el general Díaz. ¿Me crees si te digo que tengo miedo? Una cosa es querer vivir en una sociedad digna de llamarse así, buscar justicia para otros como un modo de encontrarse con la propia justicia, y otra meterse en una guerra.
- Aseguran que será una guerra corta- dijo Milagros.
- No hay guerras cortas. Empezar una guerra es como rasgar una almohada de plumas.”

(“Mal de Amores”, A. Mastretta)

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