
- "¿Que más quieres, Josefa? - le preguntó Diego al escuchar la música que corría bajo el agua_, piensa que hay cientos, miles, millones de seres humanos que jamás atisbarán el milagro en que está viviendo Emilia.
- Apenas tiene diecisiete años - le recordó Josefa.
- Mejor. Más tiempo tendrá para disfrutarlo - le recordó Josefa.
- A saltos - lamentó Josefa.
- Porque lo único durable es el tedio. Eso si que permanece. Pero el amor - dijo Diego haciendo girar los anteojos que tenía tomados de una pata - Es a saltos. Tú lo sabes.
- Si que lo sé - le contestó Josefa cabizbaja - Hoy, por ejemplo, no te he querido para nada."
"- Con que no estés envidiosa - le dijo Diego sabiendo dónde picaba.
- ¿Vas a dejarme por un amor adolescente? - le preguntó Josefa.
- No de momento - le dijo Diego.
- Entonces de momento no estoy envidiosa.
Diego sonrió.
- No te pongas presumido. Bastante tengo yo con que seas liberal, como para que te eches encima otra vanidad.
- ¿Que vanidad hay en ser liberal? - preguntó Diego.
- La vanidad de los que creen que lo saben todo."
" - Tia Josefa - dijo Daniel acercándose para acariciarle la mejlla-, ya sé que no soy lo mejor que le pudo pasar a Emilia, pero tampoco soy lo peor. Haz la cuenta: no soy borracho, no soy jugador, no soy mujeriego, no soy profirista, no tengo gonorrea. Sé tocar el piano, la flauta, el violín y la chirimí. Sé historia, sé inglés, soy buen lector, no creo en la supuesta inferioridad natural de las mujeres, y tengo veneración por ésta."
( de 'Mal de amores', A. Mastretta)
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